La inteligencia artificial (IA) ha transformado la manera en que interactuamos con la información, las noticias y las redes sociales. Sus algoritmos pueden predecir nuestros gustos, filtrar contenidos y hasta personalizar mensajes de manera tan precisa que, a veces, resulta difícil diferenciar entre información objetiva y contenido diseñado para influir en nuestras decisiones.
La inteligencia artificial no es inherentemente mala, pero su capacidad de influir y manipular exige un uso consciente y crítico. La información y la educación son nuestras mejores defensas frente a la manipulación digital, y la clave está en aprender a interactuar con la tecnología sin dejar que controle nuestra percepción de la realidad.

